La carne de pollo es deliciosa, de hecho, hasta hace algunos
años este alimento era exclusivo de las familias ricas. Ahora el pollo está al
alcance de todos y cada vez son más las familias que han decidido reemplazar
las carnes rojas por la carne de pollo, incluso se diría que es un elemento infaltable
en los menús de la cocina colombiana. ¿Qué ventajas tiene el comer pollo? Son
muchas; podemos decir que la carne de pollo (carne sin piel) presenta
nutrientes y proteínas con bajísimos
contenidos de grasa. El pollo proporciona la energía, los nutrientes, las
vitaminas, los minerales y los oligoelementos que nuestro cuerpo necesita para
llevar a cabo sus funciones y para prevenir diversas enfermedades.
Image by Jorge Díaz
Cuando comes pollo favoreces el funcionamiento de tu sistema
digestivo ya que este alimento es una rica fuente de proteínas y aminoácidos
esenciales que son de fácil digestión. Cuando consumes un filete pequeño de
pechuga de pollo le estás suministrando a tu organismo el 30% de sus
necesidades medias de proteínas diarias. No hay riesgo de padecer de colesterol
debido a los bajísimos niveles de grasa presentes en el pollo, razón por la
cual se le conoce como carne magra. Este alimento, además, contiene importantes
cantidades de “grasa buena”, la cual
resulta beneficiosa para tu salud cardiovascular.
Si quieres estimular el crecimiento de tus músculos, el
pollo es una buena opción para empezar a incluirlo en tu dieta regular. Su
contenido de proteína magra contribuye
al desarrollo muscular mientras ayuda a estabilizar tu peso corporal. El portal
http://peru.com/
incluye el pollo entre los alimentos que estimulan el crecimiento de masa
corporal; el sitio asegura que la parte del pecho contiene 42 gramos de
proteínas y un gramo de grasa por seis onzas.
No podemos dejar de lado las vitaminas; la carne de pollo es
rica fuente de vitaminas del tipo B: la niacina o B3, que se encarga de transformar
el alimento en vitamina, y la B6 conocida también como piridoxina, la cual
favorece la formación de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del
cerebro. Por su parte, la vitamina B1 se encarga de ayudar al buen desempeño
del sistema nervioso, del corazón y del cerebro, a la vez que la B2 tiene por
encargo cuidar nuestra parte externa, especialmente lo que tiene que ver con el
cuidado del pelo, las uñas y la piel.
Ya vimos los beneficios que las vitaminas del complejo B
presentes en el pollo le representan a nuestro cerebro; esos beneficios se
complementan con el aporte de minerales como el fósforo, el cual ayuda a
mantener saludables los tejidos cerebrales mientras se encarga de fortalecer
nuestros huesos y dientes; el fósforo se encarga de la absorción de calcio, lo
que contrarresta el riesgo de padecer osteoporosis.
El hierro presente fortalece nuestro sistema inmunológico mientras que el
potasio se encarga de disminuir los problemas de calambre y contrarrestar los niveles
de sodio, cuyo exceso puede conllevar a la hipertensión arterial.
Comer pollo, aparte de todos los beneficios vistos hasta
ahora, actúa como un antidepresivo natural. Su carne contiene altas cantidades
de triptófano, un aminoácido que se caracteriza por brindar una sensación
reconfortante; para los periodos de estrés, una buena presa de pollo estimulará
la producción de serotonina en el
cerebro, lo que hará que te sientas de mejor ánimo.
Algunas
contraindicaciones
No obstante todos sus beneficios, excederse en el consumo de
pollo puede traer algunas complicaciones. No hace que la gente se vuelva
homosexual, como aseguró cierto mandatario latinoamericano, sin embargo, si el
pollo es tu plato principal, en especial si se trata de pollo frito, empanizado
o en milanesas podría incrementar los niveles de colesterol malo en tu
organismo. Aparte, los pollos pueden
estar engordados con hormonas, lo que los convierte en un alimento muy
nocivo si lo comes demasiado seguido.
