sábado, 25 de julio de 2015

Conoce tu estado de salud a través de tu lengua



La lengua, pequeño órgano que puede desencadenar grandes tormentas si no se sabe controlar. Con ella saboreamos y degustamos, hablamos, cerramos sobres de cartas, besamos y nos burlamos de alguien. Realmente son muchas las funciones que podemos hacer con la lengua, pero, ¿sabías que a través de este órgano podemos detectar alguna enfermedad presente o que esté a punto de aparecer? 




La lengua se conoce como “el corazón de los órganos” ya que es este minúsculo músculo es el que hace que las comidas tengan sabor. Cuando te miras al espejo seguramente estás pendiente de tu cabello, tu rostro, los detalles de tu ropa, pero, ¿le dedicas al menos un vistazo a tu lengua? El color y textura, incluso el olor que ella tenga, puede revelar mucho acerca de tu salud. Este órgano está compuesto por una serie de nervios que son activados por nuestro estado de salud, lo que hace que la lengua experimente cambios en su apariencia. Una lengua sana, en su estado normal, tiene un aspecto rosáceo, es sedosa y presenta pequeños bultitos repartidos de manera uniforme por toda su superficie. El sitio http://mx.selecciones.com/ da algunas recomendaciones acerca de los cuidados básicos que debemos tener con ella; el sitio aconseja cepillarla cuando nos lavemos los dientes, incluso puedes aplicar sobre ella un gel especial, esperar entre 10 y 15 minutos y luego cepillarla normalmente. Se desaconseja colocar joyas (los famosos piercing) ya que se corre el riesgo de adquirir alguna infección que además puede afectar tus dientes y tus encías. 

Este pequeño órgano que para nosotros pasa desapercibido (aunque, paradójicamente, es el que más usamos), es uno de los ejes centrales que se manejan en la medicina tradicional china. Ellos manejan conceptos que en occidente hemos ido asimilando: ahora sabemos que la lengua se divide en tres partes, cada una de ellas corresponde a un conjunto de órganos: la punta, por ejemplo, nos dice cómo se encuentran nuestros pulmones y nuestro corazón; la parte media hace referencia al estómago y al bazo; los lados, nos revelan el estado de la vesícula biliar mientras que y la parte del fondo nos dice cómo se encuentran nuestros riñones.

Si ves que tu lengua tiene un aspecto seco es señal de que estás atravesando por alguna grave crisis emocional. También es un indicador de que no estás consumiendo los suficientes nutrientes que necesita tu organismo. 

Cuando hay abultamiento y esa hinchazón permanece por un largo periodo de tiempo puede deberse a que los niveles de hemoglobina en la sangre estén muy bajos, lo que sería una señal de anemia (la piña ayuda a combatir esta enfermedad; visita nuestrositio y conoce más remedios naturales para tratarla). 

Si ves que tu lengua está muy roja puede ser una advertencia de que vas a tener fiebre alta. Las personas que se dejan llevar por el enojo muy fácilmente tienen la punta de su lengua demasiado roja. Un aspecto pálido, por el contrario, quiere decir que no hay suficiente calor y que la persona puede sentirse débil porque no tiene suficientes glóbulos rojos. 

Llagas constantes es señal de infección viral u hongos. Revela que no estamos consumiendo suficientes vitaminas y que permanecemos en un constante cambio de estado emocional.

martes, 7 de julio de 2015

Sacando de nuestra vida el sedentarismo



Estamos en temporada de fútbol (otra vez); la Copa América cautiva a millones espectadores a lo largo y ancho del continente y tú eres uno de esos televidentes que se “sudan” la camiseta de su selección desde la comodidad del sofá. Te consideras el “jugador número 12”, pero lo cierto es que, con tu sobrepeso, el técnico de tu equipo no consideraría llamarte nunca, aunque tuviera que perder por doble U. ¡Basta ya! Deja las excusas y comienza a ponerte en forma, si sigues postergando el ejercicio para otro día y así sucesivamente hasta el infinito vas a caer en un sedentarismo del que te será muy difícil librarte después.

 Image by German Tenorio



Si lo que falta es motivación para comenzar a mover esas articulaciones piensa en el enorme daño que le estás haciendo a tu salud si solo vas de la oficina a la casa y viceversa, sin dedicarle el suficiente espacio a la actividad física. Con el tiempo ya no te moverás, pero no porque te dé pereza; físicamente estarás imposibilitado para manejar tu cuerpo, los kilos extras y tus extremidades y músculos atrofiados se encargarán de eso. Sácale provecho a la vida, no dejes que esta se te pase en frente mientras miras la televisión.

No tienes que acudir a exigentes rutinas para empezar a ponerte en forma. Salir a caminar todos los días por media hora ayuda a combatir la grasa abdominal y a fortalecer el corazón. “Es que trabajo en oficina y no tengo tiempo”, dirán algunos. Si tienen tiempo, lo que pasa es que no quieren invertirlo en el ejercicio. De hecho, en el lugar de trabajo pueden poner en marcha sencillas prácticas que les ayudarán a estar en movimiento y no dejar que la monotonía del trabajo comience a cobrar factura: cada una o dos horas levántense de su escritorio y den cortos paseos de cinco minutos aproximadamente para estirar las piernas, desentuman los músculos y airean la cabeza para que las ideas lleguen más fluidamente y puedan rendir mejor en su laboro. 

No tengan esa idea acerca de que el ejercicio es algo aburrido, si se predisponen de esa forma lógicamente se les va a dificultar más llevar a cabo cualquier rutina. Elijan una actividad que les llame la atención; montar bicicleta, hacer montañismo o practicar aeróbicos en el gimnasio, todas estas son actividades que pueden llegar a ser muy entretenidas y estimulantes. Compartan su deseo de cambio con algún amigo o familiar, trácense ese reto con ustedes mismos y con otra persona que les ayude a retomar el sendero cuando sientan ganas de tirar la toalla. 

Sean constantes; si se establecieron un horario para ejercitarse cúmplanlo, el adquirir disciplina es fundamental para vencer esa voz interior que nos susurra “no lo hagas”. No necesitan de un gimnasio o de una sudadera para “mover el esqueleto”. Podemos hacer ejercicio aun cuando hacer ejercicio no sea parte de los planes; pueden establecerse pequeños retos al realizar alguna actividad en particular (subir las escaleras, caminar más desde el parqueadero hasta la oficina, etc.).


Demasiado “viejo” para comenzar

Nunca es tarde para empezar a ponernos en forma. Por supuesto que las fuerzas no van a ser las mismas, nos cansaremos más rápido y tendremos que ajustarnos a cierto ritmo que nos permita retomar el aire. Ejercicios de estiramiento, de resistencia, de fortalecimiento muscular y de equilibrio son las rutinas recomendadas para las personas que han sobrepasado los 60 años. 


Encuentra nuevos estímulos

Montar en bicicleta o salir a trotar por aquellos paisajes que hasta el momento habían pasado desapercibidos para ti puede ser de gran ayuda para despertar tu gusto por el ejercicio. El aire fresco te inspira y te relaja mientras pones a trabajar tu físico. Para mantener tu hábito debes regular la intensidad, así se gana continuidad.

 Los cambios de hábitos no son fáciles, seamos realistas, involucran un cambio de comportamiento que está arraigado en nosotros por mucho tiempo, por eso, con pequeños pasos, constantes y que vayan a nuestro ritmo le estaremos dando luz verde a nuestro cerebro para adquirir nuevas costumbres. Todo comienza con la decisión de querer hacerlo, y después tenemos que convencernos a nosotros mismos de que queremos seguir haciéndolo.