martes, 3 de marzo de 2015

Porqué comer pollo



La carne de pollo es deliciosa, de hecho, hasta hace algunos años este alimento era exclusivo de las familias ricas. Ahora el pollo está al alcance de todos y cada vez son más las familias que han decidido reemplazar las carnes rojas por la carne de pollo, incluso se diría que es un elemento infaltable en los menús de la cocina colombiana. ¿Qué ventajas tiene el comer pollo? Son muchas; podemos decir que la carne de pollo (carne sin piel) presenta nutrientes y proteínas  con bajísimos contenidos de grasa. El pollo proporciona la energía, los nutrientes, las vitaminas, los minerales y los oligoelementos que nuestro cuerpo necesita para llevar a cabo sus funciones y para prevenir diversas enfermedades.

Image by Jorge Díaz



Cuando comes pollo favoreces el funcionamiento de tu sistema digestivo ya que este alimento es una rica fuente de proteínas y aminoácidos esenciales que son de fácil digestión. Cuando consumes un filete pequeño de pechuga de pollo le estás suministrando a tu organismo el 30% de sus necesidades medias de proteínas diarias. No hay riesgo de padecer de colesterol debido a los bajísimos niveles de grasa presentes en el pollo, razón por la cual se le conoce como carne magra. Este alimento, además, contiene importantes cantidades de “grasa buena”, la cual resulta beneficiosa para tu salud cardiovascular. 

Si quieres estimular el crecimiento de tus músculos, el pollo es una buena opción para empezar a incluirlo en tu dieta regular. Su contenido de proteína magra  contribuye al desarrollo muscular mientras ayuda a estabilizar tu peso corporal. El portal http://peru.com/ incluye el pollo entre los alimentos que estimulan el crecimiento de masa corporal; el sitio asegura que la parte del pecho contiene 42 gramos de proteínas y un gramo de grasa por seis onzas. 

No podemos dejar de lado las vitaminas; la carne de pollo es rica fuente de vitaminas del tipo B: la niacina o B3, que se encarga de transformar el alimento en vitamina, y la B6 conocida también como piridoxina, la cual favorece la formación de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del cerebro. Por su parte, la vitamina B1 se encarga de ayudar al buen desempeño del sistema nervioso, del corazón y del cerebro, a la vez que la B2 tiene por encargo cuidar nuestra parte externa, especialmente lo que tiene que ver con el cuidado del pelo, las uñas y la piel. 

Ya vimos los beneficios que las vitaminas del complejo B presentes en el pollo le representan a nuestro cerebro; esos beneficios se complementan con el aporte de minerales como el fósforo, el cual ayuda a mantener saludables los tejidos cerebrales mientras se encarga de fortalecer nuestros huesos y dientes; el fósforo se encarga de la absorción de calcio, lo que  contrarresta el riesgo de padecer osteoporosis. El hierro presente fortalece nuestro sistema inmunológico mientras que el potasio se encarga de disminuir los problemas de calambre y contrarrestar los niveles de sodio, cuyo exceso puede conllevar a la hipertensión arterial. 

Comer pollo, aparte de todos los beneficios vistos hasta ahora, actúa como un antidepresivo natural. Su carne contiene altas cantidades de triptófano, un aminoácido que se caracteriza por brindar una sensación reconfortante; para los periodos de estrés, una buena presa de pollo estimulará la producción de  serotonina en el cerebro, lo que hará que te sientas de mejor ánimo.


Algunas contraindicaciones

No obstante todos sus beneficios, excederse en el consumo de pollo puede traer algunas complicaciones. No hace que la gente se vuelva homosexual, como aseguró cierto mandatario latinoamericano, sin embargo, si el pollo es tu plato principal, en especial si se trata de pollo frito, empanizado o en milanesas podría incrementar los niveles de colesterol malo en tu organismo. Aparte, los pollos pueden  estar engordados con hormonas, lo que los convierte en un alimento muy nocivo si lo comes demasiado seguido.

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