¡Qué mala onda! Amaneciste con dolor de garganta y preciso
cuando tienes ensayo con la banda. Intentas comer, pero digerir los alimentos
se convierte en un martirio porque sientes que tu garganta se ha convertido en
una valla de púas, en un campo minado que explota cada vez que la comida
intenta llegar hasta tu estómago. Las infecciones de garganta, o de faringe
para utilizar términos más científicos,
son muy comunes. Por lo general su origen se debe a una infección viral,
aunque no se deben descartar alergias o la infección causada por la bacteria
estreptococo, la que hace que los ácidos del estómago vuelvan hacia el esófago,
y que se conoce como reflujo gástrico. Por lo general estos inconvenientes no
revisten mayor riesgo y desaparecen súbitamente.
La infección de la faringe y las amígdalas se conoce como
faringoamigdalitis; se adquiere por contagio a través del aire, cuando alguien
infectado tose o estornuda, o también por contacto directo. Es mentira que esta infección se produzca
cuando se beben bebidas frías o cuando una persona no se abriga lo suficiente.
La faringoamigdalitis es muy común entre los niños, tal como lo destaca
http://www.elmundo.es/; el
informativo señala que, mientras que en la mayoría de niños menores de dos años
las infecciones son víricas, en los pequeños de tres años en adelante estas
pueden ser bacterianas y estreptocócica y por lo tanto, requerirán tratamiento
con antibióticos. Los principales síntomas de esta afección son fiebre, dolor
de garganta y aumento de los ganglios en el cuello, recalca el sitio web.
Es importante que tengamos claridad sobre el tipo de
infección que afecta nuestra garganta; ya vimos algo acerca de la
faringoamigdalitis, de igual modo es útil hacer referencia acerca de:
- Amigdalitis: se origina cuando las amígdalas son infectadas por bacterias o por virus.
- Infección por estreptococos: ya hablamos de la bacteria estreptococo. Se diferencia de la anterior en que si no se trata correctamente, puede provocar inflamación de los riñones o fiebre reumática, que a su vez produce sarpullido, e incluso, puede afectar gravemente las válvulas del corazón.
- Mononucleosis: es producida por el virus de Epstein-Barr. El dolor de garganta que origina se puede extender hasta por 4 semanas. Se alcanzan a percibir las glándulas del cuello y las axilas hinchadas; hay presencia de fiebre y de agotamiento físico.
Si te duele la garganta y no sabes que hacer del desespero
puedes echar mano de algunos remedios que curan y que te ayudarán a aliviar esa molestia. Toma atenta nota de lo
que sigue:
Haz gárgaras para que la inflamación cese y sientas alivio
en tu garganta. Mezcla una cucharada de té de sal en 237 ml de agua. Lleva el
líquido hasta el fondo de tu garganta, haz gárgaras con tu cabeza inclinada
ligeramente hacia arriba y escupe el agua. Haz gárgaras cada hora.
Por sus propiedades antibacteriales, el limón ayuda a
combatir las infecciones de garganta; ya sea que lo babas en té o que hagas
gárgaras con limonada, este pequeño cítrico te puede ayudar a sanar tu dolencia
(lee el artículo fuente y descubre más beneficios que el limón te ofrece).
Prepara té de manzanilla; cuando esté tibio vas a mojar con
el líquido una toalla, la escurres y la aplicas sobre la zona de tu cuello las
veces que consideres necesarias.
Prepara una mezcla mojada mediante dos tazas de sal marina
que vas a disolver en 5 o 6 cucharadas de agua tibia. Pon la sal en toda la
mitad de la toalla y enróllala alrededor de tu cuello. Cubre esa toalla con
otra toalla seca. Déjala actuar el tiempo que desees.

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