lunes, 25 de mayo de 2015

Fibromialgia, cuando el dolor es constante



Se conoce como fibromialgia al dolor presente en los músculos y en el tejido fibroso que conecta huesos, ligamentos y tendones. Este síndrome es una forma común de fatiga y dolor muscular general; tan solo en Estados Unidos, cerca del dos por ciento de la población se ve afectada por este mal, del cual aún se desconoce su causa exacta; se cree que está muy relacionada con anomalías en la función del sistema nervioso central, dando como resultado un aumento en las señales normales de dolor: los nervios exageran las “señales de alarma” y algo que para otra persona no significaría mayor dolor, para quien sufre de fibromialgia esa misma sensación se traduce en una tortura.  

Las personas que se ven enfrentadas a la fibromialgia experimentan síntomas similares a los pacientes que sufren alguna enfermedad en las articulaciones; erróneamente se podría creer que se trata de alguna forma de artritis, sin embargo la fibromialgia no presenta inflamación, por lo que esta idea queda descartada (la miel y la canela en polvo reducen los dolores provocados por la artritis y mejoran la flexibilidad en las articulaciones; más información visitando mi sitio). Los expertos asocian más este síndrome con una derivación de reumatismo de los tejidos blandos. 

Las personas que presentan esta extraña afección pueden tener otros síntomas:


  • Problemas para dormir

  • Rigidez por la mañana

  • Dolores de cabeza

  • Periodos menstruales dolorosos

  • Sensación de hormigueo o adormecimiento en las manos y los pies

  • Falta de memoria o dificultad para concentrarse


No es extraño que se presenten dos o más afecciones crónicas del dolor simultáneamente. A la par con estas alteraciones encontramos el síndrome de fatiga crónica, la endometriosis, la fibromialgia, la enfermedad inflamatoria del intestino, la cistitis intersticial, la disfunción de la articulación temporomandibular y la vulvodinia. 

Es normal que los pacientes que conviven con la fibromialgia atraviesen por periodos de depresión y angustia, lo que lleva a muchos de ellos a encerrarse en sí mismos, sin ningún interés por explorar el mundo que los rodea. El ejercicio pasa a ser actor clave para combatir esos sentimientos depresivos. Los investigadores señalan que los ejercicios aeróbicos, los que se practican en suelo firme y los que se desarrollan en el agua, pueden ayudar a incrementar la capacidad funcional (elasticidad, fuerza), y a aliviar los síntomas reduciendo considerablemente el dolor. La intensidad del entrenamiento debe aumentarse paulatinamente hasta alcanzar un nivel normal o moderado. Si al momento de llevar a cabo los ejercicios el paciente percibe una agudización de los síntomas se deberá bajar la intensidad de la rutina. Los aeróbicos se deben hacer durante, al menos, 20 minutos una vez al día. 

También se afirma que hacer Pilates tres veces por semana mejora la resistencia al dolor; el sitio http://www.muyinteresante.tv/ menciona como esta técnica conocida como “yoga occidental” ayuda a adquirir un mayor control sobre los movimientos, haciendo que la persona adopte una postura correcta mediante el alargamiento axial y la correcta respiración.   

Algunas investigaciones señalan que el entrenamiento con ejercicios de resistencia realizados entre dos y tres veces por semana, por doce semanas, ayudan a disminuir significativamente el rango de dolor. El ejercicio hace que suban los niveles de endorfinas, las sustancias que trabajan como analgésicos en nuestro organismo. La actividad física además eleva el tiempo de la fase recuperativa del sueño, lo que prevendría la aparición de la fibromialgia.


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